Por Rafael Martinez Medina, socio área de Desarrollo de Negocio y Consultoría Estratégica en TOMARIAL Abogados y Asesores Tributarios.

Aunque cada vez en menor medida, muchos de los actuales responsables que dirigen PYMES creen que el departamento financiero de su organización se limita únicamente a desarrollar una gestión adecuada de los procesos contables, a la presentación de los impuestos y los más avanzados al control y planificación de los flujos de cobros y pagos.

Esta visión es incompleta e insuficiente, con un entorno altamente competitivo como el actual, donde el acceso a liquidez es complicado, con criterios cada vez más técnicos, que alejan de la obtención de recursos económicos externos a aquellas empresas con información y estructuras financieras deficientes.

La nula o escasa planificación financiera produce de manera directa, poner en riesgo la viabilidad de la pyme. Los que desarrollamos nuestra actividad profesional en el mundo financiero sabemos que las finanzas son mucho más que los estados contables de una mercantil.

Una correcta dirección financiera la realizamos cuando somos capaces de:

  • Diseñar e implementar una estructura financiera que no limite ni la viabilidad ni el crecimiento de la empresa en ninguna de las fases.
  • Analizar si los beneficios tanto mensuales como anuales que obtiene el negocio, permite atender todas las obligaciones de pago.
  • Controlar si los gastos financieros son los adecuados o están absorbiendo gran parte de nuestro beneficio bruto.
  • Determinar los productos financieros adecuados en función del tipo de activos que se quiere adquirir.
  • Controlar y gestionar las Necesidades Operativas de fondos.
  • Analizar el presupuesto y prever la liquidez.
  • Definir, implementar y hacer seguimiento de indicadores adecuados para la optimización de las distintas partidas de ingresos y gastos.

Estos puntos, que parecen obvios, siguen sin analizarse en muchísimas pymes de nuestro entorno más cercano.

Uno de los errores que observamos en nuestro día a día profesional es encontrarnos con una empresa que sólo tiene un indicador de cómo va la evolución de la misma: el de la rentabilidad, es decir si su Beneficio Neto a final de año es positivo ya no se plantean ningún análisis más que complemente dicho dato.

Pero nadie se pregunta, con esa Rentabilidad ¿puedo devolver las cuotas de los préstamos que tengo comprometidos? ¿Con ese nivel de beneficios genero la suficiente caja para soportar plazos de cobro muchísimo més largos que los de pago? ¿Es mi rentabilidad neta adecuada a la media de mi sector? ¿Puedo con este resultado abrir una delegación en el centro de la península?

Las respuestas a estas preguntas y a muchas más que generan las empresas a nivel financiero, son las que debe responder y en muchos casos anticipar un buen responsable de las finanzas en la empresa.

Necesidad y fortaleza de un departamento financiero

Si bien es cierto que, para muchas PYMES, desarrollar un departamento financiero propio es muy costoso, es fundamental y necesario implementar esta área en el organigrama de la misma.

No podemos esperar a que llegue un incumplimiento de nuestras obligaciones de pago a corto plazo para ver que tenemos en la empresa un problema de tesorería, de rentabilidad real o de ambos. Para ello deberemos plantear soluciones alternativas, que ofrezcan cobertura a esa necesidad de análisis y control financiero por parte de la empresa. De la misma forma que muchas empresas externalizan departamentos como el de marketing, RRHH etc., podemos hacer lo mismo con el departamento financiero.

Si la empresa es capaz de realizar un buen trabajo de coordinación entre el departamento contable y administración y el consultor financiero externo, tendrá cubierta esta necesidad con un coste mucho más bajo de lo que supondría uno propio full-time en la empresa.

Teniendo claramente definidos los objetivos de ese control financiero, el responsable del departamento deberá reportar al directivo la información necesaria para la toma de decisiones.

Pero antes, nuestra obligación como consultores financieros, es formar al directivo en dos aspectos muy claros:

En primer lugar, tomar conciencia de la importancia de las finanzas en su organización, sino nuestra labor no será aprovecha con todo su potencial.

En segundo lugar, entender cada uno de los conceptos, ratios e indicadores que le vamos a reportar, para que su toma de decisiones sea lo más eficiente.

Muchos directivos actuales son excelentes técnicos en el sector donde opera su negocio, conocen los movimientos del mercado al instante, dominan la tecnología de sus productos o servicios a la perfección, pero tienen nula o escasa formación financiera. Con la implantación del departamento financiero complementamos y enriquecemos al empresario en esta área estratégica para que unido al resto de información pueda obtener una ventaja competitiva cada vez mayor en su mercado.

La posición de fuerza que ofrece el control exhaustivo y eficiente de las finanzas de la empresa va a ser de gran ayuda en estos momentos en los que las operaciones corporativas en todos los sectores son una realidad permanente.

Si queremos como empresa estar presente o por lo menos poder optar a estas operaciones de fusiones y adquisiciones, nuestro análisis financiero es el primer pilar para el inicio del proceso.

Además, este cambio de mentalidad financiera nos va a permitir anticiparnos a problemas de liquidez o en caso opuesto estudiar opciones que nos permitan obtener la máxima rentabilidad a nuestros recursos económicos ociosos.

Este artículo ha sido publicado en el número de junio de la revista Economía 3.